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Pese a todo, la devoción a
la Virgen jamás se perderá en estos siglos,
demostrada en la continuidad de la
fiesta, en las procesiones de rogativas
durante las calamidades publicas como en la famosa peste
de 1649, el
terremoto
de Lisboa en 1755, del que
en este año conmemoramos el 250 aniversario,
la epidemia de fiebre
amarilla
de 1800, las de cóleras de la
segunda mitad del siglo XIX y las continuas para pedir la
deseada lluvia
para
los campos. Una devoción hacia la Patrona
de Salteras que será enorme en todos sus hijos incluidos
los que
viven
fuera, como aquel famoso emigrante a Indias,
Pedro Polvillo Sánchez de Cerpa,
que en 1749 le enviará una
extraordinaria
donación compuesta por un retablo, la corona, el cetro, y la
magnífica media luna de plata.
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En
el siglo, XX, crecerá aún más esa
devoción a la
Virgen
de
la Oliva. En febrero de 1953 comenzaron a llegar
a Salteras
adhesiones de
las agrupaciones de labradores, de
olivareros,
adhiriéndose a
la intención del pueblo de
Salteras, y del por
entonces
Sindicato del Olivo, de nombrar
a la Virgen de la
Oliva
Patrona de los Olivareros
de Sevilla y su provincia.
Comenzó, como decimos
en febrero de 1953, con los apoyos de
Ecija,
Valencina de la
Concepción,
Badolatosa, Fuentes
de
Andalucía,
Gerena,
El Saucejo,
Gines,
Arahal,
Almadén de la
Plata,
Los Palacios,
Coria del Río,
Puebla de Cazalla,
Lora del
Río,
Osuna y
Gilena, para
continuar en marzo con las
de
Aznalcázar,
Algámitas,
Pilas y tantas otras
que incluso pedían
el patronato
nacional para la
Virgen de la Oliva. Fue ya en el
Año Santo
Mariano de 1954 cuando
se hace efectivo tal
patronazgo
canónico de la
Virgen de la Oliva como
Patrona
de
los Olivareros de Sevilla y su Provincia,
estableciendose su
fiesta, como dicha
Patrona de los Olivareros,
en el mes de mayo.
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A lo largo del siglo otros honores ha recibido
la Patrona de Salteras y de los Olivareros
de Sevilla tales como
Alcaldesa
Perpetua de Salteras en 1954
y Primera Medalla de Oro de la
Villa de Salteras en 1990. Del mismo
modo,
la ciudad de Sevilla, y como recuerdo de
aquella unión que durante siglos tuvo Salteras con la ciudad
por
decisión de Juan II, ha rotulado con el nombre de
Bendita Patrona de Salteras y de los
Olivareros de Sevilla
una
calle en el Sevillano Barrio de los Remedios, así como la
Ronda Virgen de la Oliva y la
populosa Barriada de
Nuestra Señora de
la Oliva, en donde el propio Arzobispado de Sevilla
consagró una parroquia en su honor: la
Parroquia de Nuestra Señora de la
Oliva.
Y en este siglo, el XXI, "para memoria de los venideros
tiempos", diremos que en el día de hoy sábado,
25 de
junio de 2005, Su
Eminencia Reverendísima el
Cardenal-Arzobispo de Sevilla Fray Carlos Amigo Vallejo,
en un
altar
efímero levantado en Salteras para
tal efecto, con el rito solemne que requiere tan especial
ceremonia y con
la
celebración de un solemnísimo pontifical
Coronará Canónicamente con
su corona de oro, regalo de su
pueblo
de Salteras, a la que es su Excelsa
Patrona: la Santísima Virgen de la
Oliva.
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