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La
Virgen de la Oliva fué Coronada Canónicamente por el Cardenal
Arzobispo
de Sevilla Fray Carlos Amigo
Vallejo el pasado día 25 de Junio de 2.005
y que
al tratarse de un hecho histórico de
tremenda relevancia nos
hacemos eco del
mismo, pues
para esta Sociedad, siempre ha sido un Orgullo
pasear el Nombre
de nuestra Patrona por los múltiples lugares que vamos
actuando.
HISTORIA
"Desde las repoblaciones efectuadas en los pueblos aljarafeños durante el
siglo
XIV, sin
lugar
a dudas, uno de los edificios
primeramente erigidos en las
antiguas alquerías musulmanas fueron las iglesias, muchas de ellas
edificadas
en lo que antes habían sido
mezquitas o pequeños lugares de culto musulmanes,
instalándose la mayoría de ellas bajo la advocación de la
Virgen Santa María de
la Asunción o de
Agosto. |
Este
fue el caso de la Iglesia de Santa María de la villa de
Salteras que
aparece dotada desde la Baja Edad
Media con tres Beneficios simples
servideros, un Pontifical y una Prestamera, tal como se desprende del
Libro Blanco de la S.I.C. de Sevilla, y en cuyo retablo mayor se alojó
una imagen de vestir de la Virgen bajo
el Misterio de su Asunción a los
cielos, como se deduce en los inventarios conservados en el archivo de
la
Iglesia Parroquial de
Santa María de la Oliva de
Salteras correspondientes a la época de los Reyes Católicos.
Alrededor de esta imagen de la Virgen, titular de la parroquia saltereña, surgió la
Hermandad de Ntra. Sra. de
Agosto, que así como se denominaba la
Hermandad de la Virgen de la Oliva en un principio, con la misión de
organizar, junto con el clero parroquial, la fiesta de la Asunción de la
Virgen el quince de Agosto de cada año.
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Desde que en 1.443, en oledo, el rey Juan II de Castilla otorgará a
Salteras
los fueros de Sevilla a través de la concesión del título de "Guarda
y Collación
de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla", con
los beneficios fiscales que
esta consideración jurídica
conllevaba que
equiparaba a los saltereños con los
propios habitantes de cualquiera de
las collaciones de la ciudad, la villa había
experimentado un fuerte
alza demográfico sobre todo por la llegada de familias
procedentes del patriciado urbano de
Sevilla, la nobleza de la ciudad, que
procuraron
predios y haciendas en la villa aljarafeña en función de sus ventajas
jurídicas, fiscales y, no lo olvidemos, de salubridad. Al hilo
de este
crecimiento
también se desarrolló el de la práctica cultual en su templo el cual pronto se
quedó pequeño teniéndose que derribar, por orden del
obispo Diego de Loaysa,
en
1.540 para construir el actual de
anchurosas naves. Con los materiales de
derribo
de la vieja iglesia medieval, junto con otros de
nueva adquisición, los
cofrades
de la Hermandad de Ntra. Sra.
de Agosto levantaron, para alojar a la
Imagen
de la
Virgen mientras se construía el nuevo templo, una Ermita con un
Hospital
anejo dedicado a la recogida de
mujeres, exclusivamente mujeres,
pobres,
enfermas y desvalidas no solo de la villa de
Salteras sino también de
los
lugares circunvecinos de la sin par comarca del Aljarafe. El
citado Hospital
fué
regido por la Hermandad de Ntra. Sra. de
la Asunción, también denominada |
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en ocasiones como
Cofradía de Ntra. Sra. de Agosto, una hermandad cuyos fines asociativos se hallaban
constituidos por la ayuda al hermano
enfermo y difunto, así como por la confraternización a través de una
comida ritual anual y ofrecer culto a la Virgen, la imagen titular de la
parroquia Santa María de Agosto, cuya
fiesta principal era el quince de ese mes y que ahora, desde 1.540, se aloja en su recien estrenada
Ermita.
Además, se celebran a lo largo del año litúrgico otra fiesta,
realizada con menos aparato festivo y lúdico, la
Fiesta de la Purificación de la Virgen y Presentación en el Templo de su Divino Niño
o Candelaria el dos de
Febrero.
La Imagen de la Virgen de la Asunción no volvió jamás al retablo mayor
de la Iglesia Parroquial, es más, en la
cabecera de la capilla mayor de
la citada iglesia saltereña no se volvería a colocar una imagen de la
Virgen para
presidirla hasta pasado más de setenta años a partir del
abandono de la misma en 1.540 y, cuando esto se hizo,
hacia 1.612, continuaría la iglesia advocada a la Asunción de la Virgen, aunque ya
con la sobre advocación
preciosa y precisa de
"La Oliva".
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Dos hechos
o circunstancias fundamentales se dieron para que esto ocurriera
de esta
forma: una, coyuntural y empírica; otra, sobrenatural y taumatúrgica
que iba a provocar la unión para siempre
de tan singular icono de la Virgen
con la Ermita y Hospital de
mujeres de la Cofradía de Ntra. Sra. de la Asunción
de la villa
de Salteras.
Por una serie de vicisitudes extraordinarias la cubierta del
ábside del nuevo
templo parroquial no se cerraría, bajo la
dirección del arquitecto catedrático
Pedro Díaz de Palacios,
hasta el año 1.577. Es, en este momento cuando queda
ya libre el testero frontal de la capilla mayor para que se pudiera realizar
un
retablo para la Virgen, que llevaba ya casi cuarenta años en
la Ermita-Hospital
de los cofrades de
Santa María de Agosto. Sin
embargo, no será, como ya
hemos dicho, hasta 1.612 cuando se
construya un retablo mayor para la Iglesia
Parroquial en el cual se alojará una imagen de la Virgen que no será la que
saliera en 1.540 para la citada Ermita,
sino otra de nueva realización de talla
completa
ejecutada, muy probablemente,
por el imaginero
Francisco de
Ocampo
y el pintor Amaro
Vázquez que quedaría de imagen "vicaria" de
la
actual
Patrona de Salteras
conformando así un sistema icónico dual. Algo que
tuvo que ocurrir para
que la Virgen primigenaria no volviera a la parroquia. |
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