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Y
digo todo esto hoy aquí en la presentación de este concierto,
porque nuestra música procesional no está en absoluto libre de
estos males, sino todo lo contrario, es aún más sensible a
padecerlos, mucho más, quizás en parte, solo en parte, por ser
un arte enormemente cercano, fácil de disfrutar gracias a las
grabaciones en cualquier lugar, lo que nos facilita su deleite,
su gozo, pero su maltrato también, su consumo simple,
despojándolo en muchos casos de su profunda sacralidad. Quizás
todo esto unido, haya hecho que en las últimas décadas se
acentúe en gran parte de las
nuevas
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creaciones de
nuestra música, la falta
de la gravedad de la creencia, de la profundidad del
sentimiento, del entendimiento paralo que se
crea, cayendo deplorablemente en una oquedad donde por falta de luz, de
luz espiritual y cultural se confunde lo popular con lo vulgar, y lo
profundamente sensible, de intenso sentido con la vana sensiblería, y
nuestra Semana Santa siempre ha sido
popular, jamás lo fue vulgar, siempre fue de hondo sentimiento y
trascendencia, jamás de vacía sensiblería, llevando actualmente a
nuestra música procesional a vaciar, a simplificar su contenido
estructural, armónico y contrapuntístico, perdiendo su fuerza
descriptiva y evocadora. Porque se buscan otros resultados y no la
dimensión grandiosa del arte. Por todo ello en los últimos años hemos
corrido el riesgo de perdernos además un patrimonio musical fundamental
para conocer lo que ha modelado el sonido universal de la
Semana Santa y nuestras cofradías, porque
exceptuando el respeto por una pequeña parte de las grandes obras de
nuestro pasado, se nos muestra un horizonte cultural extraño a nosotros
mismos, estandarizado y facilón, comercial e industrial, que no nos haga
pensar ni sentir en exceso, que no nos complique ni el alma ni el
pensamiento, aunque sea pagando el precio inadmisible de la falta de
calidad, todo ello ajeno a la cultura de la propia ciudad y su
tradición, y ajeno a cualquier raíz histórica, por todo esto que les
digo, debo resaltar la importancia, la ejemplaridad, el acierto, la
valentía, la firmeza, la trascendencia, la magnitud y el riesgo también,
que encierra el trabajo que han realizado estos músicos que hoy tienen
ante ustedes, ellos son los músicos de la Sdad.
Filarmónica Ntra. Sra. de la Oliva de Salteras, porque han
llenado este compacto de memoria, de intenciones estéticas, históricas,
de dignificación de la cultura, han mirado hacia atrás porque su propia,
brillante y tenaz historia de cerca de 100 años como Banda y su alto
nivel alcanzado le permiten eso y mucho más, y han recogido unas perlas
musicales que brillaban en el camino luminoso de nuestro pasado y nos la
han mostrado con un tratamiento exquisito, porque las han trabajado con
ese delicado cuidado que da el saber, con el convencimiento que da la
razón de lo que hacen, y han recreando en cada interpretación una
esmerada caricia al pentagrama, como van a comprobar ustedes a
continuación.
Alguien, señores, tenía que dar este primer paso, alguien tenía que
hacerlo ya, era urgente, lo estábamos esperando muchos sin saber de
donde vendría, alguien tenía que volver a dar su brillo original a la
peana donde se ha sustentado siempre nuestra música procesional hecha de
conmovedora evocación, y no ha podido venir
de otro lugar, ha llegado desde ese filón musical que es la localidad
del Aljarafe sevillano que se llama Salteras,
filón no solo por la cantidad de músicos que da la comarca, pues hay
músicos excepcionales por toda la provincia sevillana, con localidades
emblemáticas que a todos se nos vienen a la memoria, sino por la calidad
de la música que nos trae su Banda por excelencia,
la Oliva.
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