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"UN GRANO DE
ARENA"
Cuando
me paseo por la sección de música de
algún centro comercial, inevitablemente, mi atención se
dirige
a los trabajos discográficos
de las distintas bandas de
música. Al repasar los títulos de las
composiciones
incluidas en los mismos, me sorprendo de
la cantidad de nuevas marchas de procesión
disponibles. Si
yo fuera un visitante extranjero, pensaría que Andalucía es la tierra
más fecunda, en lo que se
refiere a
composiciones para banda de música, del mundo y esperaría encontrar un
alto grado de depuración
técnica
y estilística. Nada más lejos de
la realidad. Lo único salvable, en ocasiones,
son las distintas
composiciones
que se incluyen, casi como una obligación y no en todos los
casos, de autores clásicos en la
materia – los
Font, Farfán,
Gámez Laserna…-; el resto van desde
malos plagios descarados a la inclusión de
pésimas
marchas de ordinario a ritmo lento, sin
olvidar la cada vez mayor aparición de melodías, que se
repiten
hasta la saciedad, con un mínimo acompañamiento. Dándose el caso
de que en la inmensa mayoría
de estas
composiciones, la instrumentación –entendida como la adaptación
necesaria de una partitura a las
características
de una banda de música que interpretará estas piezas en la calle y a
paso lento- no se queda
más que
en ponerle una serie de notas a
cada instrumento, intentando que esté siempre lo más relleno
posible y
sin tener en cuenta; ni las posibilidades reales de
tales instrumentos, ni el resultado tímbrico que
esto dará al
incluirlo en un conjunto instrumental que participa en una procesión al
aire libre. Habiéndoseme
dado el
caso de que un autor me echó en cara que su marcha no estaba bien
ensayada, porque no sonaba
en la calle, “con
lo bien que se oía en mi ordenador”.
Hoy por hoy la instrumentación se entiende como la
parte menos importante de una composición. Hemos
olvidado que autores del prestigio y
conocimientos de los Font de Anta,
Pantión… recurrieron, en su día, a
directores de banda para que les
instrumentaran sus partituras, conociendo sobradamente
lo delicado y
fundamental de esta parte de la composición de una marcha
procesional.
Los miembros de la Sociedad Filarmónica
Nuestra Señora de la Oliva de Salteras nos preguntamos qué
podíamos hacer para denunciar
esta situación y paliar, en lo
posible, los nefastos efectos de estas
deleznables prácticas, de las que son
culpables desde los directores de las distintas sociedades musicales,
hasta los hermanos que tienen algún poder
de decisión, en este sentido, dentro de las hermandades. Poca
cosa, lo único viable era plasmar, en un trabajo
discográfico, lo que entendemos como camino seguro hacia
la mejora de la situación de la música
procesional; mirar al pasado y retomar prácticas abandonadas hace
tiempo –como es la de adaptar
partituras realizadas para la escena a las
características y usos cofrades-,
interpretar las partituras tal cual
las crearon sus autores –huyendo de los
modismos que desvirtúan las
marchas de diferentes épocas- y
hacer todo esto respetando
en su totalidad las intenciones de los
compositores –nadie sabe, mejor que el
propio autor, los resultados que quiere
conseguir al realizar su
trabajo-.
Para conseguir este objetivo lo primero era hacer una selección de
autores, contrastados, que representasen
la totalidad de las prácticas compositivas
habituales en la música de Semana Santa desde finales del siglo
XIX hasta nuestros días:
Manuel Font Fernández de la Herranz,
Pedro Gámez Laserna,
Jacinto Guerrero
Torres, Manuel
López Farfán, Antonio Pantión
Pérez, Mariano Sanmiguel Urcelay,
Joaquín Turina y
Richard
Wagner.
Esta lista, de por sí, impresiona; incluyendo
autores especializados en ópera, zarzuela, música sinfónica,
música para banda y especialistas consumados en música procesional.
El siguiente paso consistía en adquirir las partituras originales
de las obras a interpretar y, no sin trabajo, se
consiguieron y corrigieron las que no estaban en
condiciones. Se adaptó para banda una pieza de J.
Turina
(en artículo aparte detallo el
proceso de instrumentación de esta obra)
intentando mantener el espíritu,
netamente sevillano, de esta composición. Se dedicaron
ensayos innumerables a la depuración y conjunción
de las marchas. Y, por fin, se dedicaron varias sesiones de
grabación a plasmar el trabajo en un CD.
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