“Empiezan a desfilar los nazarenos de la Cofradía”

    La anotación expuesta consta  en el compás 34. Es ahí donde  podemos escuchar una marcha de procesión

 en toda regla. En  el  compás 33 los  tambores  dan  la entrada   a   la  marcha  y,  a  partir  de  ese  momento,

 escuchamos  una  marcha  solemne  y  grandiosa. Se  han  incorporado  bombo  y  platos,  para  reafirmar  la

 realidad de este desfile procesional.

    Un primer tema –solemne, digno y profundo- da paso al segundo  tema  de la marcha, en el compás 42, que

tiene   un  carácter  más sutil y fluido, netamente andaluz. Este tema comienza en pianísimo y va ascendiendo

 en sonoridad y amplitud hasta que

    “Aparece el paso de la Virgen”

    Esto   ocurre   en  el  compás  49.  Del  compás  42  al  49  intento  destacar  la  sensación  de  acercamiento

 progresivo:  doblando  a  octava  la voz de la flauta e incorporando saxofones altos y trombones (compás 45),

 añadiendo a las trompetas e incluyendo un redoble de bombo y caja en el compás 48 y subiendo la dinámica

 del conjunto a forte.

 

    En  el  compás   54 concluye la marcha y queda un sonido, en el registro

 grave, en unísono, dando la sensación de un vacío tenso.

    “La Cofradía se detiene y se oye la voz de Amparo que canta una saeta”

    Estamos en una parte fundamental de la obra (compás 55) y me encontré

 con  el  problema  de  hacer  más  presente  la saeta que al principio de la

 partitura.

   Solución: Hacer cantar, en este caso, a saxofón alto, fliscorno y trompeta

 con sordina. De esta manera mantengo cierta similitud con el timbre de la

 primera saeta, a través de la trompeta con sordina, e incluyo instrumentos

 cuyo timbre es más cálido y profundo que el de flauta y oboe.

    En  el  compás  64  concluye  la saeta y, el maestro Turina, rompe en un

 forte con la indicación siguiente:

 

  " José Manuel quiere huir pero Margot se lo impide"

    Para  dar  más tensión al intento de huída, hago recaer el peso de este forte en los metales y en un arpegio

 descendente,  en  la  madera,  que  pasa  por  flauta, requinto, clarinetes  principales  y saxofones altos, para

 concluir en un motivo, de gran tensión, en trombones y tubas (compás 65). El compás 66 nos da la clave de la

 tensión  que, en  ese  momento, vive José Manuel: El motivo del compás 65 rompe en un acorde de Re mayor

 con  séptima  y  novena, sin  suprimir  grado  alguno  (compás  66). Quedando, como eco, la tónica en tubas y

 saxofón  barítono  para  dar  paso  a  un  diálogo  entre Margot y José Manuel, a partir del compás 67. En este

 momento  enfrento  a  flauta, oboe, requinto  y  clarinete  principal  con  saxofones altos primeros, fliscorno y

 bombardino. Este   diálogo   se  apaga  progresivamente,  llegando  al  pianísimo,  siendo  roto  bruscamente

     “José  Manuel  huye  al  fin. Margot  llora  desesperada  mientras  la  Cofradía  se pone en marcha y la Virgen

 atraviesa triunfalmente la escena”

     El  compás  77, a  través  de  un  cromatismo  ascendente  y  una  gradación  rítmica  también  ascendente,

 representa  la  huída  de  José  Manuel  y, a partir del compás 78, la Procesión se pone en movimiento con la

 marcha  en fortísimo. En el compás 85, y como clímax, las trompetas interpretan, “tutta forzza”, el tema de la

 saeta, que da unidad y razón de ser a esta partitura.

     El final llega al paroxismo con una indicación dinámica, generalizada, de fff y con un regulador, abriendo,

 en el último compás.

                                                               "La Conclusión" 

     He  disfrutado  y  sufrido  cada  momento  dedicado  a esta partitura. Disfrutado al redescubrir a uno de los

 mayores   compositores   que   ha   dado   nuestra   tierra,  en  cuya  música  plasma,  con  total  claridad,  los

 sentimientos  de  los  personajes  de  la  obra,  especialmente  los  de José Manuel. El tratamiento técnico, es

 totalmente  moderno  para  su  tiempo. Y,  fundamentalmente,  demuestra ser un compositor andaluz hasta la

 médula, huyendo de “la pandereta” –lo fácil-.

     Manuel  de  Falla  dijo: “La música no se hace, ni debe hacerse jamás, para que se comprenda, sino para que

 se sienta”

     Espero  que  con estas líneas comprendan mejor la partitura y su proceso de adaptación e instrumentación.

 Pero  no  se queden ahí, una vez leído esto, olvídenlo mientras escuchan la obra y sientan, con toda su alma,

 la MÚSICA, sólo eso.

     Cuando digo que he sufrido, me refiero a las dudas que me han asaltado durante todo el proceso que llevó

 a la conclusión de este trabajo. Sólo conseguí comenzar a disiparlas en el transcurso de la primera lectura de

 la partitura, por la banda.

     Joaquín  Turina  es  un  gran  maestro  de  la  música  española  y está clasificado como sinfonista, pero ya

 sabemos  lo  limitadas  que  pueden ser las clasificaciones. Yo soy un simple músico de banda y enfrenté este

 trabajo  con  un  respeto  y una dedicación que, ni de lejos, he puesto en mis propias composiciones. No creo

 haber hecho un mal trabajo del todo. El tiempo lo dirá…

     En  este  momento  estoy  oyendo  la grabación realizada y, para despedirme, sólo espero que disfruten de

 esta música tanto como yo estoy disfrutando. No se olviden de sentir.

                                                                                                                                  José Manuel Bernal Montero

                                                                                                                                                                    Músico

                                                                           

 

 

          

        Presidente